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Perspectiva

Precios al consumidor en EE.UU. se disparan obligando a trabajadores a pagar por la guerra del imperialismo estadounidense contra Irán

Una persona llena su tanque en la estación Astro de Portland, Oregón, 29 de abril de 2026 [AP Photo/Jenny Kane]

El alza de los precios al consumidor saltó al 4,2 por ciento en mayo, según datos publicados el miércoles por la mañana por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). La tasa de inflación anual se ha disparado del 2,4 por ciento en febrero, antes de la guerra de EE.UU. contra Irán, al 3,3 por ciento en marzo, 3,8 por ciento en abril y ahora 4,2 por ciento, la más alta en tres años.

Los precios energéticos representaron el 60 por ciento del aumento inflacionario, según el Departamento de Trabajo. El costo del gasóleo subió un 58,9 por ciento en comparación con mayo de 2025, y la gasolina aumentó un 40,5 por ciento durante el mismo período. Las tarifas aéreas aumentaron un 26,7 por ciento, en gran parte debido al alza del costo del combustible para aviones. Los precios de la energía en general subieron un 23,5 por ciento.

Si bien los precios de la gasolina alcanzaron un promedio de 4,56 dólares por galón en mayo, desde entonces han bajado ligeramente. Pero no es solo la gasolina en el surtidor lo que está devastando el nivel de vida de la clase trabajadora. El costo de las necesidades básicas se está disparando. El precio de la carne es un 7,6 por ciento más alto que hace un año, las frutas y verduras subieron un 6,1 por ciento, impulsadas por un aumento del 25 por ciento en el precio de los tomates. Los cargos de electricidad subieron un 5,9 por ciento, los servicios hospitalarios un 5,7 por ciento y las reparaciones y servicios de automóviles un 6,1 por ciento.

La llamada inflación 'subyacente', que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos, subió del 2,7 por ciento en abril al 2,9 por ciento en mayo, una indicación de que el impacto de la guerra, así como las políticas arancelarias de Trump, se está sintiendo en toda la economía estadounidense.

Un informe separado de la BLS encontró que los salarios de los trabajadores quedaron rezagados respecto a los precios por segundo mes consecutivo, con la brecha ampliándose del 0,3 por ciento en abril al 0,7 por ciento en mayo: el mayor recorte mensual de los salarios reales desde 2023. Solo el aumento de los precios de la gasolina ha borrado más de un año de aumentos salariales, empujando los salarios reales de vuelta a donde estaban cuando Trump asumió el cargo en enero de 2025. Incluso esto subestima el impacto en los hogares de clase trabajadora, que gastan una proporción mucho mayor de sus ingresos en necesidades como alimentos, alquiler, servicios públicos, gasolina y autos usados.

El informe sobre inflación se publicó solo horas antes de que Trump anunciara una nueva ronda de ataques aéreos contra Irán, lo que sin duda tendrá un impacto catastrófico adicional en los suministros y precios mundiales de energía. Los trabajadores en Estados Unidos y en todo el mundo están pagando el precio de la masacre militar estadounidense del pueblo de Irán.

El propio Trump subrayó esa conexión en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, mientras promulgaba un proyecto de ley que proporciona 70 mil millones de dólares para las operaciones de Estado policial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, todas las siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) durante los próximos tres años. Al ser preguntado sobre el aumento del Índice de Precios al Consumidor, respondió con su característica mezcla de indiferencia, mentiras y pura incoherencia.

'¿Saben qué es lo que realmente me encanta? Me encanta la inflación', declaró. '¿Saben por qué? Porque tan pronto como termine esta guerra, puedo decirlo ahora, hemos estado sacando millones de barriles de petróleo. Nadie lo sabe. ¿Saben quién no lo sabía? Irán, hasta ahora mismo'.

Trump afirmó que EE.UU. había logrado hacer pasar docenas de petroleros por el estrecho de Ormuz, diciendo: 'Por eso el petróleo está a 85 dólares el barril'. (En realidad, está más cerca de los 95, y el precio subirá rápidamente a medida que la guerra se intensifique).

Trump luego describió los precios de la gasolina como 'lo único malo' en la 'mejor economía que jamás hayamos tenido… acabamos de alcanzar el mercado de valores más alto de la historia'. Mientras él elogiaba el desempeño de Wall Street, el mercado se desplomó más de 900 puntos ante los renovados temores de que la guerra y la inflación harían imposible que la Reserva Federal bajara las tasas de interés y proporcionara el crédito necesario para mantener la burbuja especulativa en los mercados financieros.

Los comentarios de Trump son los últimos de una serie de declaraciones en las que ha expresado la indiferencia de la oligarquía multimillonaria hacia el impacto de la guerra sobre la gran masa de la población.

En abril, declaró que el gobierno debería dejar de preocuparse por 'Medicaid, Medicare, todas esas cosas individuales' y centrarse en 'una sola cosa, la protección militar'. Con esto se refiere, no a la protección de los trabajadores, sino a la protección de las gigantescas empresas petroleras y las vastas fortunas de los súper ricos. Cuando se le preguntó el mes pasado sobre el impacto de la guerra de Irán en el costo de vida, respondió: 'No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. Ni un poquito'.

La misma crisis del capitalismo estadounidense y mundial que impulsa a la clase dominante a la guerra en el extranjero la empuja a empobrecer a los trabajadores en casa. Los cientos de miles de millones gastados en bombardear Irán, financiar la guerra subsidiaria contra Rusia en Ucrania y financiar la maquinaria de Estado policial del ICE deben ser extraídos de la clase trabajadora. Trump lo ha dicho abiertamente, aunque todo el establishment político, demócrata y republicano, está de acuerdo.

Las mismas contradicciones que impulsan a la clase dominante a la guerra están impulsando a los trabajadores a la lucha, y los últimos tres meses han visto un poderoso crecimiento de la lucha de clases. Como en períodos similares del pasado, la inflación y el recorte del nivel de vida están radicalizando a millones de trabajadores y alimentando un estado de ánimo cada vez más opositor en fábricas, almacenes y lugares de trabajo de todo tipo.

La expresión más aguda es la rebelión entre los trabajadores de autopartes. En Nexteer Automotive en Saginaw, Michigan, 1.700 trabajadores han rechazado tres contratos consecutivos respaldados por el UAW y votaron en un 86 por ciento a favor de la huelga, mientras que el aparato sindical se niega a convocar la huelga y en su lugar ha apresurado un cuarto acuerdo que no hace nada para revertir décadas de salarios de miseria impuestos por el mismo sindicato, así como la aceleración del ritmo de trabajo, recortes de empleos y explotación brutal. Mil trabajadores están en huelga en la planta de American Axle en Three Rivers, Michigan.

El último acto de desafío es el rechazo masivo por más del 90 por ciento de los contratos respaldados por el UAW en las plantas de Dana Corp. en Fort Wayne, Indiana; Toledo, Ohio, y Kansas City.

La resistencia de los trabajadores de autopartes es parte de un movimiento mucho más amplio, que incluye huelgas en el Ferrocarril de Long Island, trabajadores de la empacadora de carne JBS en Colorado, enfermeros en California, Michigan y Nueva York, y maestros de prescolar a secundaria y trabajadores universitarios en muchas áreas.

El aparato sindical está involucrado en una operación sistemática para suprimir la oposición entre los trabajadores. La Convención Constitucional del UAW comienza el lunes en medio de una serie de traiciones a los trabajadores de autopartes. El miércoles, el UAW anunció que había llegado a un acuerdo tentativo en American Axle en un intento de terminar la huelga antes de que comience la convención y bloquear el desarrollo de un movimiento unido con Nexteer, Dana y otros trabajadores de autopartes y del sector automotriz.

El aparato sindical en su conjunto no está haciendo nada para oponerse al ataque contra los salarios y el nivel de vida. Los trabajadores están atrapados en contratos plurianuales que consolidan recortes salariales reales mientras las burocracias funcionan como brazos de la patronal y fuerzas policiales laborales, controladas por funcionarios privilegiados que cobran salarios de más de $100.000 por año.

El Partido Socialista por la Igualdad impulsa la formación de comités de base en cada lugar de trabajo, independientes del aparato sindical y de ambos partidos corporativos, para organizar una lucha en defensa del nivel de vida, oponerse a la guerra y defender los derechos democráticos.

Estos comités, organizados a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base, deben plantear y luchar por demandas inmediatas, entre ellas: un gran aumento de los salarios para recuperar los ingresos robados a través de décadas de estancamiento e inflación; la indexación automática de todos los salarios, pensiones y beneficios al costo de vida mediante un escalador mensual; un aumento sustancial de Medicaid, Medicare y el Seguro Social, contra todos los recortes; y el fin de la especulación abusiva de precios por parte de los monopolios de energía y alimentos.

Pero estas demandas plantean la necesidad de un asalto directo a la riqueza y el poder de la oligarquía capitalista. Las corporaciones energéticas gigantes, los monopolios alimentarios, los bancos y las instituciones financieras deben ser transformados en servicios públicos de propiedad pública, controlados democráticamente por la clase trabajadora. Las fortunas de los multimillonarios y ejecutivos corporativos —aumentadas mediante la guerra, la especulación, la explotación y la especulación abusiva de precios— deben ser expropiadas y utilizadas para satisfacer necesidades sociales urgentes.

La lucha contra la inflación es inseparable de la lucha para poner fin a la guerra, y ambas requieren romper el control de la oligarquía financiera sobre la vida económica. Esta es una lucha política: por la movilización independiente de la clase trabajadora contra ambos partidos capitalistas, por el poder de los trabajadores y por la reorganización socialista de la economía mundial para servir a las necesidades humanas, no al lucro privado.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 11 de junio de 2026)

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