Publicamos aquí el informe presentado por Tom Hall ante el Noveno Congreso del Partido Socialista por la Igualdad (EE.UU.). El Congreso se celebró del 2 al 7 de agosto de 2026. Este informe introdujo la cuarta resolución, “Sobre la lucha de clases internacional y la construcción de la AIO-CB”, que fue adoptada por unanimidad.
Camaradas, el propósito de este informe es fundamentar la resolución presentada ante esta reunión y extraer las tareas políticas que se desprenden de ella.
Desde el Octavo Congreso, la lucha de clases se ha acelerado significativamente en todos los continentes. Dentro de este movimiento más amplio, se ha desarrollado una rebelión contra las burocracias enquistadas, mientras que el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) y la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) desempeñan un papel cada vez más decisivo en darle una dirección consciente.
La próxima etapa requiere la expansión de los comités de base y, sobre todo, el reclutamiento al partido de trabajadores que, como ha demostrado la campaña de Will Lehman para presidente del sindicato de trabajadores automotores, United Auto Workers (UAW), introducirán la conciencia socialista en la lucha de clases. Mediante esta intervención, el partido debe establecer su dirección política en la clase obrera.
La resolución comienza con una evaluación de la crisis objetiva que subyace a este desarrollo. En el tercer párrafo, afirma:
Este Congreso reafirma la evaluación realizada en el informe de apertura del Mitin Internacional del Primero de Mayo de 2026, de que los primeros meses de 2026 “marcan el punto en que la resistencia de la clase obrera ha emergido como una fuerza global, enfrentándose a la ofensiva de la oligarquía a una escala que coloca las cuestiones fundamentales de la época —guerra o paz, dictadura o democracia, socialismo o barbarie— directamente en la agenda histórica”.
La resolución ofrece algunos indicios de este proceso en la forma del crecimiento de las huelgas tanto en Europa como en Estados Unidos. Agregaré algunas cifras complementarias. El Proyecto de Datos sobre Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED) registró más de 148.000 manifestaciones distintas en 197 países y territorios durante 2025. Las manifestaciones aumentaron a nivel mundial por tercer año consecutivo.
Allianz Commercial, en su informe sobre violencia política y disturbios civiles para 2026, clasificó los disturbios civiles como la segunda mayor preocupación relacionada con la violencia política que enfrentan las corporaciones. Registró aproximadamente 250 grandes huelgas, disturbios y episodios de conmoción civil durante los cinco años anteriores y concluyó que las presiones económicas, particularmente el costo de vida, están impulsando protestas y huelgas en todo el mundo.
Verisk Maplecroft informó que su Índice Global de Disturbios Civiles alcanzó su nivel más alto en seis años durante el segundo trimestre de 2026. Identificó el aumento de los costos de la energía, la desigualdad, la pobreza y la austeridad como los principales factores.
Estas cifras están vinculadas a una agudización del conflicto entre los trabajadores y el aparato sindical, expresada en el creciente número de rechazos de contratos. En una revisión conservadora de las votaciones sobre contratos reportadas públicamente en Estados Unidos y Canadá durante los últimos cinco años, identifiqué al menos 103 acuerdos respaldados por los sindicatos que los trabajadores rechazaron. El sector de autopartes representó 17; los ferrocarriles, nueve; el procesamiento de alimentos y la atención médica, ocho cada uno; y las aerolíneas, siete. En lo que va de este año ha habido 16 rechazos, lo que nos encamina a superar el récord de 24 alcanzado en 2021.
El crecimiento global de la AIO-CB y sus fundamentos objetivos
El crecimiento de la AIO-CB desde su fundación en 2021 —y, a través de ella, la autoridad del partido entre las capas más avanzadas de la clase obrera— es una forma concentrada mediante la cual este creciente movimiento objetivo se traduce en una nueva estrategia internacional y anticapitalista, y en las nuevas formas de organización necesarias para llevarla a cabo.
Desde las luchas de Volvo Trucks y Dana en 2021, pasando por la primera campaña de Will Lehman para presidente de la UAW en 2022, la lucha ferroviaria y la lucha contra los límites burocráticos impuestos a la huelga automotriz de 2023, los comités se han desarrollado mediante una participación continua en luchas decisivas de la clase obrera. El trabajo en Dakkota y Nexteer este año surgió sobre los cimientos establecidos a través de esas experiencias anteriores.
El trabajo también se ha desarrollado internacionalmente, a través del Comité de Acción de VW en Alemania, los comités de trabajadores postales en Gran Bretaña, Canadá y Australia, el Comité de Base de National Steel Car en Canadá y el Comité para la Educación Pública en Australia. Los eventos organizados por los comités permiten a trabajadores de varios países discutir experiencias y estrategias comunes.
Existen todas las razones para esperar que este trabajo se acelere drásticamente bajo la presión de la expansión de la guerra, los preparativos para la dictadura y la inestabilidad de la economía mundial. Grandes erupciones pueden llevar rápidamente a capas mucho más amplias de trabajadores a un conflicto directo con las corporaciones, el Estado y el aparato.
¿Qué factores objetivos están impulsando un aumento de la lucha de clases, de la cual la AIO-CB es la expresión más elevada?
En primer lugar, está el creciente uso del desempleo masivo como arma contra la clase obrera. En Estados Unidos, la tasa de desempleo se sitúa en 4,2 por ciento, mientras que el desempleo de largo plazo ha aumentado a 1,9 millones. Otros 6 millones de personas no son contabilizadas como desempleadas, pero dicen que quieren un empleo, y 4,7 millones trabajan a tiempo parcial porque no pueden conseguir trabajo a tiempo completo.
Detrás de estas cifras, las corporaciones están llevando a cabo una reestructuración de gran alcance de la fuerza laboral. Los empleadores anunciaron más de 1,2 millones de recortes de puestos de trabajo en 2025, la cifra más alta desde el primer año de la pandemia; las contrataciones anunciadas cayeron a su nivel más bajo desde 2010.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) proyecta una tasa mundial de desempleo de 4,9 por ciento en 2026, que representa 186 millones de personas. Pero su medición más amplia de la subutilización de la fuerza laboral —la “brecha de empleo”— se sitúa en 408 millones, 5 millones más que en 2025.
La OIT también informa que el crecimiento mundial de los salarios y de los ingresos laborales no ha logrado mantenerse al ritmo de la productividad ni recuperar las pérdidas de ingresos reales producidas por el aumento de la inflación. La participación del trabajo en el ingreso mundial permanece por debajo de su nivel de 2019.
En Estados Unidos, los precios al consumidor han aumentado casi 30 por ciento desde comienzos de 2020. Durante el último año, los ingresos reales por hora aumentaron apenas una décima de 1 por ciento, mientras que los salarios reales de los trabajadores de producción y no supervisores disminuyeron. Las últimas cifras oficiales muestran que casi 48 millones de personas —incluidos millones de niños— viven en hogares que padecen inseguridad alimentaria.
La inteligencia artificial (IA) está siendo incorporada a un programa de guerra contra la clase obrera. Un informe posterior la examinará más detalladamente, pero los inversionistas que financian su introducción ya hablan de materializar la “propuesta de valor del desplazamiento del trabajo humano” y de obtener los presupuestos para IA directamente del dinero anteriormente asignado al trabajo y la contratación.
La acumulación de riqueza en el polo opuesto de la sociedad no es menos extraordinaria.
La riqueza de los hogares estadounidenses alcanzó aproximadamente 174 billones de dólares durante el primer trimestre de este año. El 1 por ciento más rico poseía 55 billones de dólares —casi un tercio del total— mientras que la mitad inferior poseía apenas 4,3 billones de dólares, o 2,5 por ciento. Este proceso encuentra una expresión grotesca en Elon Musk, quien brevemente se convirtió en el primer individuo con una fortuna estimada superior a 1 billón de dólares.
Los precios masivamente inflados de las acciones que sustentan estas fortunas constituyen derechos sobre un valor que debe ser producido por la clase obrera. Su exigencia de rendimientos reales impulsa los despidos, la intensificación del trabajo, la supresión salarial, jornadas laborales más largas, el uso de la tecnología para eliminar puestos de trabajo y la destrucción de las protecciones sociales. Las valoraciones especulativas deben ser validadas mediante la extracción de cantidades cada vez mayores de plusvalía.
Este imperativo opera no solo dentro de las corporaciones individuales, sino también a través de una lucha cada vez más intensa entre los Estados capitalistas por mercados, materias primas, tecnologías avanzadas, rutas de transporte y el control de las cadenas mundiales de suministro.
La situación es la misma que Trotsky describió en su ensayo de 1934, “El nacionalismo y la vida económica”. Los argumentos de quienes sostienen hoy que la crisis actual puede evitarse mediante la restauración de economías nacionales herméticamente cerradas, o mediante límites a la introducción de la IA y otras nuevas tecnologías, fueron respondidos sucintamente por Trotsky:
La tarea progresista de cómo adaptar el ámbito de las relaciones económicas y sociales a la nueva tecnología es puesta de cabeza y presentada como si se tratara del problema de cómo restringir y reducir las fuerzas productivas para adaptarlas al viejo ámbito nacional y a las viejas relaciones sociales. …
Trotsky concluyó:
El hecho es que los semilleros del nacionalismo son también los laboratorios de terribles conflictos en el futuro; como un tigre hambriento, el imperialismo se ha replegado a su propia guarida nacional para prepararse para un nuevo salto.
Los costos de este desmembramiento de la economía mundial serán impuestos a la clase obrera. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la relocalización de las cadenas de suministro podría reducir el comercio mundial en más de 18 por ciento y el PIB real en más de 5 por ciento. Los trabajadores pagarían mediante precios más altos, escasez y dislocación, y mediante la intensificación de la explotación necesaria para hacer que la producción relocalizada nacionalmente sea competitiva y rentable.
Estos procesos subrayan las dimensiones internacionales de la lucha de clases. Las fuerzas productivas hace mucho que han desbordado el Estado nacional. Cualquier intento de restaurar la supuestamente segura economía nacional de un período anterior requeriría destruir capacidades productivas y reducir los niveles de vida a una escala colosal. La clase obrera debe apoderarse del sistema de producción integrado globalmente y reorganizarlo racional y científicamente en función de las necesidades humanas.
Por lo tanto, una estrategia internacional para orientar la lucha de clases está indisolublemente ligada a la lucha contra la guerra; la misma clase dominante está destinando simultáneamente recursos sin precedentes a la guerra y a la construcción de un aparato interno de represión.
El gasto militar mundial alcanzó el año pasado un récord de 2,887 billones de dólares, el undécimo aumento anual consecutivo. El gasto militar estadounidense ha superado ahora 1 billón de dólares, y la administración está solicitando 1,5 billones para el próximo año fiscal. Según el sitio web Iran War Cost Tracker, el costo actual del ataque contra Irán ha alcanzado los 113.300 millones de dólares.
Un estudio del FMI de abril de 2026 determinó que los auges del gasto militar se financian generalmente en aproximadamente dos tercios mediante mayores déficits. Cuando el gasto es reasignado, el gasto primario no militar cae más de 20 por ciento en términos reales; durante los aumentos de gasto en tiempos de guerra, la deuda pública aumenta y el gasto social real disminuye independientemente de cómo se financie el incremento.
Europa se está rearmando rápidamente, con Alemania a la cabeza. Allí se eliminaron más de 50.000 empleos automotrices en 2025, mientras el gobierno preparaba un paquete de austeridad que ataca las pensiones, la atención médica, la protección contra el desempleo y las condiciones laborales para financiar un gasto militar que se proyecta alcanzará los 184.000 millones de euros anuales. En toda Europa está creciendo la respuesta de la clase obrera a la austeridad: Italia ha experimentado repetidas huelgas generales nacionales; estallaron huelgas generales regionales en Andalucía y el País Vasco, en España; y la huelga general del 3 de junio en Portugal, la segunda en seis meses, paralizó trenes, dejó en tierra cientos de vuelos y cerró escuelas.
La guerra en el extranjero y la represión en el país no son políticas separadas. La clase dominante debe imponer despidos, austeridad, gastos militares y la destrucción de derechos sociales a una población cada vez más hostil a todo el orden político y económico. Estas medidas requieren la concentración del poder en el Ejecutivo, la criminalización de la oposición, la destrucción del derecho de huelga y el creciente uso de la violencia policial y militar.
Por lo tanto, cuando hablamos de una crisis terminal del capitalismo, no estamos describiendo simplemente otra recesión cíclica. La crisis es fundamental, con implicaciones revolucionarias. La misma globalización de la producción que ha llevado las contradicciones del capitalismo hasta el punto de explosión ha creado la clase obrera más grande e internacionalmente integrada de la historia.
No toda manifestación o erupción de ira social ha adquirido un carácter conscientemente obrero, mucho menos socialista. Pero la oposición social está pasando a dominar el panorama político y, dentro de ella, la clase obrera emergerá cada vez más como la fuerza fundamental.
Los orígenes de la AIO-CB y la lucha por el poder obrero
El desarrollo de semejante movimiento consciente requiere, ante todo, el crecimiento de la influencia del partido en la clase obrera. Como lo expresó tan poderosamente el camarada David North en su informe de apertura a este Congreso, los comités de base se construyen como instrumentos de la lucha de clases y como centros organizadores de una insurgencia antiburocrática. Pero existen al mismo tiempo como
algo más que organizaciones defensivas: como formas anticipatorias de auténtica democracia obrera y poder obrero. Al crearlos, la clase obrera no se limita a resistir el orden existente; comienza a constituirse como la futura clase dominante, desarrollando en embrión los órganos mediante los cuales reorganizará la vida social y económica.
La AIO-CB se desarrolló a lo largo de décadas a partir del análisis del partido de las contradicciones del capitalismo a escala mundial. Después de la disolución de la Unión Soviética, las burocracias sindicales suprimieron la oposición al cierre de plantas, los recortes salariales y la destrucción de los derechos sociales. Por debajo de esta estabilidad aparente, el capitalismo estaba llevando a cabo una reorganización internacional de la producción que predijimos tendría consecuencias revolucionarias.
Los principales rasgos del renovado ascenso fueron anticipados con mucha antelación. Ya en 1988, el CICI escribió en su documento de perspectivas:
Anticipamos que la próxima etapa de las luchas proletarias se desarrollará inexorablemente, bajo la presión combinada de las tendencias económicas objetivas y la influencia subjetiva de los marxistas, siguiendo una trayectoria internacionalista.
El documento de perspectivas de la Workers League (Liga Obrera) de 1993, La globalización de la producción capitalista y las tareas internacionales de la clase obrera, afirmaba:
En el próximo período, la Workers League tendrá que proporcionar el impulso e iniciar nuevas formas de organización en la clase obrera y en las fábricas, independientes del aparato sindical. La Workers League debe iniciar y desarrollar tales comités y vincularlos a la lucha por su programa socialista revolucionario e internacionalista.
Para 2018, las rebeliones de los maestros en Estados Unidos y un resurgimiento internacional de las huelgas indicaban que la supresión de la lucha de clases durante décadas se estaba desmoronando. La resolución del Quinto Congreso explicó: “Solo un partido marxista … puede detectar, analizar y prepararse para los procesos profundamente arraigados que ‘repentinamente’ asumirán la forma de luchas revolucionarias de masas”.
La resolución llamó a establecer una red interconectada de comités en los lugares de trabajo y los barrios, independientes del aparato sindical. Citando a Trotsky, explicó que los comités de fábrica plantean la cuestión: “¿Quién será el dueño de la fábrica: el capitalista o los trabajadores?”.
Un memorándum interno de 2018 abordó la relación entre los comités, el partido y el desarrollo desigual de la conciencia política. Las condiciones objetivas estaban forzando un resurgimiento de la lucha de clases, explicó, pero “el partido debe esforzarse por crear las mejores condiciones para el desarrollo de la lucha de clases por líneas revolucionarias”.
El documento no proponía restringir los comités a los trabajadores que ya hubieran llegado a conclusiones socialistas. Explicaba:
Incluso los trabajadores que conservan tales ilusiones estarán de acuerdo en que es necesario crear medios de lucha de las bases sin depender de la burocracia ni esperar su aprobación. Infundir en los trabajadores confianza en su capacidad de actuar independientemente y desafiando a la burocracia constituye más del 75 por ciento de la lucha por superar el dominio asfixiante del sindicato.
Pero el odio a la burocracia todavía no constituye una ruptura completa con su programa. Si la lucha permanece limitada a presionar a los funcionarios, la tendencia hacia la adaptación persistirá y, en última instancia, puede producir una nueva burocracia. La burocracia existente no es simplemente el producto de la corrupción acumulada. Es la cristalización de la bancarrota histórica del reformismo nacional, que subordina a los trabajadores a la rentabilidad corporativa y al Estado capitalista.
Adaptarse al desarrollo desigual de la conciencia significaría retroceder de una lucha irreconciliable contra el aparato en nombre de las demandas inmediatas. Un peligro relacionado es una “lucha política” separada de la rebelión y de las luchas vivas a través de las cuales capas más amplias entran en movimiento. Las organizaciones de base deben dirigir estas luchas mientras arman políticamente a los trabajadores para la lucha por el poder. El partido proporciona dirección, combate las presiones oportunistas que pesan sobre la clase obrera y demuestra en la práctica su capacidad para dirigir luchas de masas.
Aquí reside la conexión entre la democracia obrera y el socialismo. Los trabajadores pueden organizarse inicialmente para hacer valer una votación de huelga, oponerse al cierre de una planta o impedir otra traición. Pero el intento de establecer un control real sobre la producción los lleva a un conflicto con el supuesto “derecho” de los capitalistas a determinarlo todo de acuerdo con las ganancias.
La lucha por la democracia obrera tampoco puede completarse sin desafiar el poder corporativo, romper con los partidos capitalistas y unificar internacionalmente a la clase obrera. El partido no exige la aceptación de todo su programa como condición previa para ingresar a un comité. Los trabajadores marxistas luchan dentro del movimiento más amplio para esclarecer sus experiencias y demostrar que el auténtico control obrero es incompatible con la dictadura de las ganancias y las divisiones nacionales impuestas por el capitalismo.
La resolución del Congreso de 2022 explicó:
Si bien la AIO-CB no sustituye al partido revolucionario, tampoco es meramente un instrumento de las luchas sindicales convencionales. Su objetivo es facilitar el desarrollo de un movimiento fuera del control del aparato corporativo-estatal de la AFL-CIO y liberar el enorme poder social de la clase obrera estadounidense.
Como iniciativa del partido, la AIO-CB es la forma organizativa a través de la cual puede desarrollarse semejante movimiento. El PSI debe esforzarse por introducir las lecciones de las experiencias históricas de la clase obrera internacional en estas luchas con el fin de elevar el nivel político y cultural de la clase en su conjunto y crear las condiciones para el desarrollo de la conciencia socialista.
Por lo tanto, la resolución caracteriza a los comités de base reunidos bajo la AIO-CB como “las organizaciones de lucha y escuelas de la revolución del período actual”.
La importancia de la campaña de Will Lehman para presidente de la UAW
Toda esta concepción recibió su expresión práctica más concentrada en Estados Unidos en la campaña de Will Lehman de 2022 para presidente del sindicato United Auto Workers. Lehman recibió oficialmente 4.777 votos, incluso bajo condiciones de supresión del voto en las que solo 9 por ciento de los afiliados devolvieron sus papeletas. La campaña estableció una audiencia nacional para este programa y puso en contacto a trabajadores de distintas plantas y compañías.
Al mismo tiempo, la campaña asestó un poderoso golpe a la maniobra burocrática destinada a rehabilitar el aparato después de décadas de traiciones. La pseudoizquierda promovió a Shawn Fain como prueba de que el sindicato podía renovarse cambiando al personal de la cúpula. Solo Lehman rechazó esto y luchó, en cambio, por un programa de poder obrero. Su campaña insistió en que el aparato era una agencia institucionalizada de la gerencia corporativa y del Estado, cuyo poder debía ser abolido y reemplazado por el poder desde las plantas.
De las afirmaciones de que Fain inauguraría sindicatos reformados, supuestamente “democráticos”, no ha quedado piedra sobre piedra. Miles de trabajadores temporales fueron despedidos después de los contratos de 2023 con las Tres Grandes, y los despidos se extendieron por toda la industria. Los informes del supervisor federal expusieron un régimen gangsteril en Solidarity House (sede central del UAW) que toma represalias contra sus opositores y utiliza el aparato para enriquecer a sus leales y familiares.
Una serie de contratos promovidos como “históricos” o “transformadores” fueron seguidos, en cuestión de semanas, por recortes generalizados. Los maestros de Chicago ratificaron un acuerdo sin protecciones contra despidos, seguido por la eliminación de más de 3.700 puestos. Los maestros de Filadelfia votaron en un 94 por ciento a favor de autorizar una huelga, solo para que la Federación de Maestros de Filadelfia la bloqueara e impusiera aumentos anuales de 3 por ciento mientras se preparaban cierres masivos de escuelas. La Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME) puso fin a la poderosa huelga de DC 33 en Filadelfia después de ocho días, sin una votación de los afiliados, mientras mantenía separadas a otras secciones de trabajadores.
En el curso de estas luchas llegamos a formular la siguiente regla general: Cuanto mayor es la posibilidad objetiva de una lucha unificada, más directamente interviene el aparato para desarticularla.
Los adversarios de Lehman lo denunciaron por introducir indebidamente la “política” en los sindicatos —con lo cual quieren decir política socialista, no política burguesa—. El propio aparato se integraba cada vez más directamente al Estado capitalista, ofreciendo sus servicios en la política comercial, la disciplina industrial y la preparación para la guerra. Desde las elecciones de 2022, Fain ha emergido como uno de los principales representantes de este proceso.
Durante la “huelga de plantas seleccionadas” de 2023, la Casa Blanca mantuvo estrecho contacto con la dirección de la UAW en su operación para limitar la huelga e imponer una traición. Biden apareció junto a Fain para presentar esta traición como una victoria histórica.
Fain funcionó cada vez más como un miembro de facto de la administración Biden. Biden lo nombró miembro del Consejo de Exportaciones del presidente, lo invitó a la cena de Estado de abril de 2024 para el primer ministro japonés Fumio Kishida y escribió personalmente la reseña de Fain para la lista de la revista Time de las 100 personas más influyentes de ese año.
La preparación de la clase obrera para la guerra mundial es central en esta creciente fusión del aparato y el Estado. La repetida invocación por Fain del “Arsenal de la Democracia”, la economía estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, declara que el aparato está preparado para disciplinar a los trabajadores para la guerra comercial, el rearme y la guerra. Biden expresó la misma concepción cuando llamó a la AFL-CIO su “OTAN interna”.
La repentina transición de Fain del apoyo a Biden al apoyo a Trump, particularmente a su política comercial, expresó la continuidad de la orientación del aparato hacia el Estado. Fain respaldó los aranceles de Trump y ha convertido esto en el propio programa de guerra económica nacional de la UAW. En el reciente debate de candidatos, se jactó de que la UAW había participado en las discusiones del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) en Ciudad de México y había trabajado estrechamente con el representante comercial de Trump.
El libro blanco de junio de la UAW, “El comercio y el sueño americano”, desarrolló este programa corporativista. Su propuesta “Construir aquí para vender aquí” exige una cuota de producción respecto de ventas de uno a uno como condición para el alivio arancelario. México produce 249 vehículos por cada 100 vendidos allí; obligar a reducir la producción al nivel de las ventas nacionales devastaría su industria automotriz y destruiría cientos de miles de empleos. El documento también exige un lugar oficial para las burocracias sindicales estadounidenses dentro de una estructura comercial continental dominada por Estados Unidos, culminando en una “comisión trinacional” de sindicatos, gobiernos y expertos académicos que trabajaría con la industria para racionalizar las cadenas de suministro. El aparato se ofrece como el personal mediante el cual se administrarán la guerra comercial, la reestructuración industrial y la disciplina laboral en toda América del Norte.
Fain y sus defensores, incluido el Workers World Party, presentan ahora la investigación federal como una represalia por la supuesta posición antigenocidio de la UAW. En realidad, Fain se encuentra entre los representantes más fervientes del apoyo de la burocracia al imperialismo estadounidense.
La inocua resolución de la UAW sobre Gaza evitó identificar el genocidio y apeló a Biden y al Congreso; semanas después, el aparato respaldó a Biden e hizo que delegados que exigían un alto el fuego fueran arrastrados fuera del recinto mientras Fain observaba. Luego retrasó y restringió la huelga contra el genocidio de la Universidad de California, convocando inicialmente solo a unos 2.000 trabajadores de un único campus.
Trotsky trazó la tendencia subyacente en 1940 en “Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista”, donde señaló el “acercamiento y fusión” de los sindicatos con el poder estatal. La tendencia “deriva de condiciones sociales comunes a todos los sindicatos”. Mientras permanecieran sobre la base de la propiedad privada, las burocracias buscaban la cooperación del Estado capitalista y se esforzaban por demostrar que eran indispensables, “especialmente en tiempos de guerra”.
En el Programa de Transición, Trotsky explicó que durante períodos de aguda lucha de clases, los organismos dirigentes de los sindicatos “aspiran a convertirse en amos del movimiento de masas para hacerlo inofensivo”. Durante la guerra o la revolución, “los dirigentes sindicales suelen convertirse en ministros burgueses”. Por lo tanto, la Cuarta Internacional tenía que “crear en todos los casos posibles organizaciones militantes independientes que correspondan más estrechamente a las tareas de la lucha de masas contra la sociedad burguesa” y, cuando fuera necesario, enfrentar “una ruptura directa con el aparato conservador de los sindicatos”.
El corporativismo, la pseudoizquierda y la demanda de una huelga general
El corporativismo ha sido durante mucho tiempo el programa de la capa social de la cual surgió la pseudoizquierda contemporánea. En 1979, Democratic Left aclamó el ingreso del presidente de la UAW, Doug Fraser, a la junta directiva de Chrysler como “el avance más reciente y de mayor repercusión pública”. Fraser ayudó luego a imponer enormes concesiones y destruir 60.000 puestos de trabajo en nombre de la competitividad de Chrysler.
El ascenso del entorno de Democratic Socialists of America (Socialistas Demócratas de Estados Unidos; DSA) y Labor Notes a la dirección de los sindicatos desarrolla esta misma política bajo condiciones mucho más explosivas. Figuras con credenciales izquierdistas son promovidas para contener la creciente oposición, rehabilitar el aparato y servir como asesores políticos. Su ascenso a posiciones dirigentes prepara concesiones históricas y ataques directos contra la clase obrera, incluidas amenazas de violencia contra opositores revolucionarios.
Como dice la resolución, Los Teamsters for a Democratic Union (Camioneros por un sindicato democrático; TDU) constituye un modelo de este tipo de facción burocrática. Durante décadas, TDU convirtió la elección directa de los funcionarios en su demanda central, afirmando que el principio de un afiliado, un voto, eliminaría el gangsterismo del régimen de Hoffa y abriría el camino al control de las bases.
Pero en la convención de junio, TDU ayudó a devolver al abiertamente pro-Trump Sean O’Brien al poder sin oposición. Ningún rival alcanzó el umbral de delegados de la convención necesario para aparecer en la papeleta, y a 1,3 millones de Teamsters se les negó incluso la oportunidad de votar por los principales funcionarios.
El copresidente de TDU, Antonio Rosario, resumió su defensa de O’Brien en una entrevista con Jacobin: “Si estás contra Trump, personalmente estoy 100 por ciento contigo. Pero TDU no está para eso”. La declaración define la función de TDU: no está para organizar una lucha de la clase obrera contra el capitalismo, contra el fascismo, sino para imponer el dominio de una burocracia anticomunista y nacionalista.
No estamos tratando aquí con un choque de programas en un sentido subjetivo, como si la pseudoizquierda simplemente hubiera cometido un error intelectual que pudiera corregirse mediante un debate amistoso. La pseudoizquierda es la expresión política de una capa social definida: sectores privilegiados de la clase media alta cuyos intereses materiales se ven amenazados por un movimiento de la clase obrera contra el orden social del cual dependen sus posiciones.
Por eso la pseudoizquierda se opuso universalmente a Will Lehman. Ni una sola de estas organizaciones lo respaldó. Su demanda de abolir la burocracia y transferir el poder a las bases amenaza sus posiciones dentro del aparato y su vía de acceso al Estado capitalista. La acusación de que la campaña y los comités buscan “destruir el sindicato” identifica al sindicato con el aparato y los intereses de la burocracia con los de los trabajadores.
Esta hostilidad orgánica se ha desarrollado enormemente. La pseudoizquierda ocupa ahora posiciones de responsabilidad dentro de la burocracia y, a través de figuras como Zohran Mamdani, dentro del propio Estado capitalista.
Mamdani llegó al poder impulsado por la oposición popular a la desigualdad, para luego tranquilizar rápidamente a Wall Street, peregrinar a la Casa Blanca para reunirse con Trump y aliarse con la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul —un proceso semejante al de Syriza en Grecia, pero a escala estadounidense y a velocidad estadounidense—.
Durante la huelga de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York, Mamdani apareció en los piquetes mientras se alineaba con Hochul, cuyas órdenes de emergencia facilitaron el uso de enfermeras rompehuelgas provenientes de otros estados. Su administración proporcionó el poder policial mientras la burocracia aislaba la huelga e imponía acuerdos muy por debajo de las demandas de las enfermeras.
Durante la huelga del Long Island Rail Road, Mamdani se negó a apoyar a los trabajadores y dirigió a los pasajeros hacia autobuses lanzadera rompehuelgas. Simultáneamente, el Transport Workers Union mantuvo trabajando a 40.000 trabajadores del metro y los autobuses, haciendo cumplir la prohibición de huelgas de la Ley Taylor. Mamdani tiene responsabilidad política por este marco a través de su cargo y su apoyo a Hochul.
El acuerdo para toda la ciudad que cubre aproximadamente a 90.000 trabajadores de DC 37 vence el 6 de noviembre, creando las condiciones para una confrontación aún más directa entre los trabajadores municipales y su administración.
A medida que se profundice la crisis, las luchas de los trabajadores adquirirán un carácter cada vez más político y los llevarán a un conflicto directo con el Estado y con los funcionarios de la pseudoizquierda encargados de imponer sus políticas.
El surgimiento de la demanda de una huelga general en Minneapolis fue una anticipación de esta dinámica futura. La demanda surgió espontáneamente desde abajo, en medio de la indignación masiva por los asesinatos de ICE y la ocupación federal, y no de los sindicatos, el Partido Demócrata o alguna institución existente.
El aparato sindical intervino para impedir que este desarrollo se convirtiera en una acción huelguística organizada. La pseudoizquierda trabajó entonces para ocultar este hecho decisivo. La AFL-CIO de Minnesota y la Federación Laboral Regional de Minneapolis “respaldaron” nominalmente la protesta del 23 de enero, pero insistieron en que los trabajadores permanecieran en sus puestos y obedecieran las cláusulas de no huelga negociadas por los propios sindicatos. Fain y la UAW, que afirman apoyar una huelga general en mayo de 2028, no movilizaron a ninguno de sus propios afiliados.
La pseudoizquierda proporcionó a esta campaña una cobertura de izquierda. Left Voice declaró antes de la movilización del 23 de enero que los sindicatos estaban “todos … ansiosos por entrar en acción”, cuando en realidad la burocracia estaba bloqueando una huelga. Cuando la administración Trump redujo tácticamente su despliegue visible mientras continuaban las operaciones de ICE, Left Voice aclamó “concesiones importantes conquistadas por el movimiento”.
Esta evasión política estaba vinculada a una completa supresión de las cuestiones de clase. Jacobin, DSA y Labor Notes adoptaron variantes de la misma línea básica: borrar la distinción entre la presión desde abajo y el papel del aparato oficial, transformar verbalmente una protesta y un boicot económico en algo cercano a una huelga general, y dirigir a los trabajadores nuevamente hacia los mismos funcionarios que habían bloqueado la acción colectiva.
La declaración del Partido Socialista por la Igualdad del 29 de enero partió del hecho decisivo: “Es enormemente significativo que la demanda de una huelga general esté surgiendo —no de los dirigentes sindicales, políticos demócratas o algún sector del establishment oficial, sino desde abajo—”. Llamó a crear comités de base “en cada fábrica, depósito, almacén, oficina, escuela y hospital”, celebrar reuniones de emergencia, elegir delegados, formular demandas por los propios trabajadores y establecer vínculos directos entre industrias y regiones. Mediante esta declaración, el partido aconsejaba a los trabajadores cómo dar al impulso emergente una política y organización conscientes: tomar la iniciativa en cada lugar de trabajo, coordinar acciones de masas, defender a quienes están bajo ataque y desarrollar internacionalmente los comités a través de la AIO-CB como los cimientos para una huelga general.
El trabajo de los comités de base
Durante la lucha contractual de las Tres Grandes (fabricantes de automóviles) de 2023, la Red de Comités de Base de Trabajadores Automotores luchó por un programa que unificara a los trabajadores de Estados Unidos, Canadá y México. Buscó sistemáticamente oponerse a los límites burocráticos impuestos a la “huelga de plantas seleccionadas” y organizar la oposición al nuevo contrato.
A comienzos de 2024, trabajadores temporales despedidos formaron un comité que exigía su reincorporación y la unificación de los trabajadores temporales y de tiempo completo, empleados y desempleados.
La investigación de la muerte de Ronald Adams Sr. en 2025 constituyó otro importante avance. Con el apoyo de su familia, la AIO-CB entrevistó a trabajadores y especialistas, expuso la elusión de las protecciones de bloqueo de seguridad e investigó alteraciones del software de las máquinas.
La investigación culminó en una audiencia pública, publicó conclusiones iniciales y planteó la demanda de comités de seguridad elegidos con autoridad para detener la producción insegura. Comenzó a ejercer funciones abandonadas hace mucho tiempo por el aparato, afirmando la autoridad de los trabajadores sobre cuestiones de vida o muerte en la producción.
Las elecciones de la UAW de este año se producen en medio de un renovado ascenso de la oposición entre los trabajadores automotores. En 2024, en Dakkota, Chicago, los trabajadores rechazaron cuatro acuerdos respaldados por la UAW. El comité estableció contacto directo con trabajadores de Ford Chicago Assembly y los llamó a negarse a utilizar piezas producidas por rompehuelgas, un esfuerzo por superar la división entre una planta de autopartes y la planta de ensamblaje que abastecía.
Esta creciente rebelión continuó este año en Nexteer, en Saginaw. Aproximadamente 1.300 trabajadores rechazaron tres acuerdos respaldados por la UAW —por 96, 73 y 55 por ciento— y votaron en un 86 por ciento a favor de autorizar una huelga, que la UAW se negó a convocar. Los trabajadores formaron el Comité de Base de Nexteer después del segundo rechazo.
El comité llamó a los trabajadores a “convertirse en la autoridad” en la lucha. Su declaración afirmó: “Nuestra autoridad tiene sus raíces en nuestro trabajo. Sin nosotros, las líneas de ensamblaje de las Tres Grandes se detienen en cuestión de días”. Tras haber rechazado tres contratos y votado a favor de la huelga, concluyó: “A partir de este momento, los trabajadores se convertirán en la autoridad”.
Últimamente, la burocracia consiguió la ratificación por estrecho margen de un cuarto acuerdo mediante una colaboración activa con la gerencia: Antwiane Sanders fue despedido después de hablar contra el contrato durante una reunión de presentación dentro de la planta, y la propia votación se realizó luego dentro de la fábrica. Pero el comité continuó luchando contra los despidos, las represalias y las condiciones inseguras. En julio, en medio de un calor extremo y aire tóxico, se informó que 188 trabajadores de Nexteer faltaron al trabajo, mientras que ausencias masivas produjeron una paralización casi total en la planta Michigan Assembly de Ford. Estas acciones fueron espontáneas, no organizadas por la AIO-CB. Pero los comités lucharon para hacer consciente y coordinada la resistencia, exigiendo que se detuviera la producción no esencial con salario completo y que los trabajadores ejercieran control sobre la seguridad.
Un trabajador de Nexteer comparó recientemente los comités de base con los Comités de Correspondencia que prepararon la Revolución estadounidense: transferir la autoridad a los trabajadores en las plantas requería organismos independientes a través de los cuales pudieran organizarse y actuar.
El Comité de Acción de VW está organizando la oposición a recortes masivos en Alemania, incluida la amenaza de destrucción de hasta 100.000 empleos solamente en Volkswagen, recortes que IG Metall está preparando activamente para aprobar.
El Comité de Acción de VW declaró:
Los trabajadores no tienen patria. Los trabajadores de todas partes tienen los mismos problemas. Se enfrentan a las mismas corporaciones globales y a gobiernos que profundizan la explotación y reprimen toda resistencia contra ella.
La AIO-CB también está coordinando a escala mundial entre los trabajadores postales, donde existen comités activos en Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos.
En 2025 y 2026, el Comité del USPS inició investigaciones independientes sobre muertes en los lugares de trabajo. En el centro de procesamiento de Palmetto, cerca de Atlanta, donde cuatro trabajadores murieron en el transcurso de dos años, descubrió la ausencia de protocolos básicos de emergencia, personal médico, desfibriladores accesibles y comunicaciones confiables.
El Comité destacó que las condiciones inseguras en el servicio postal eran consecuencia de amplios ataques procorporativos contra este servicio público fundamental. En la reunión del 8 de mayo de la Junta de Gobernadores del USPS, el director general de Correos, David Steiner, declaró que la obligación existente de servicio universal era “insostenible”. Exigió poder reducir los días de entrega y los niveles de servicio, cerrar oficinas postales “no rentables” y elevar los precios del correo de primera clase. Dado que más de la mitad de las oficinas postales locales son clasificadas por el USPS como no rentables, el programa amenazaría a la mayoría de las oficinas del país y subordinaría abiertamente todo el servicio al criterio de las ganancias.
Los sindicatos postales se están preparando para imponer esta reestructuración. El último acuerdo provisional de la National Association of Letter Carriers (NALC)— Asociación Nacional de Carteros—fue rechazado por aproximadamente 70 por ciento de los carteros, solo para que términos esencialmente iguales fueran impuestos mediante arbitraje vinculante. Con las negociaciones del próximo contrato ya en marcha, el sindicato se prepara para pasar directamente al arbitraje, negando potencialmente a los trabajadores incluso la apariencia de una votación de ratificación. La defensa de los empleos, la seguridad y el servicio universal lleva, por lo tanto, a los trabajadores postales a un conflicto con la gerencia, el Congreso y un aparato que impone un sistema de mediación, arbitraje y prohibición de huelgas controlado por el Estado.
La defensa del Servicio Postal también plantea cuestiones democráticas fundamentales. Fue establecido durante la Revolución estadounidense para la circulación de periódicos, información política y correspondencia. Su red universal continúa siendo esencial para la circulación de información política y el ejercicio del derecho al voto. Los ataques de Trump contra el voto por correo han convertido el debilitamiento y la privatización de la red postal en parte del ataque más amplio contra los derechos democráticos.
Estas cuestiones democráticas son profundamente sentidas entre los trabajadores postales. Esto se expresó en Minneapolis en enero, cuando cientos de trabajadores postales, residentes y estudiantes marcharon contra el uso por parte de ICE de propiedades del servicio postal como bases de operaciones para redadas. Los trabajadores postales se enfrentaron a la transformación de instalaciones pertenecientes a un servicio público en bases para la represión federal.
La segunda campaña de Lehman y la respuesta de la burocracia
Este examen del trabajo de la AIO-CB demuestra que la segunda campaña de Will Lehman para presidente de la UAW se desarrolla ahora a un nivel mucho más elevado que la primera. La burocracia, por su parte, reconoce con mayor claridad el peligro, dando a la campaña de 2026 un carácter más directo y enconado desde el comienzo.
El aparato impidió que los trabajadores ingresaran a la convención, suspendió sus propias reglas para bloquear la discusión y cultivó una atmósfera de intimidación. Sin embargo, Will consiguió la nominación y ha llevado la campaña a las plantas bajo condiciones de creciente rebelión entre los trabajadores automotores.
El debate de los candidatos dio una expresión concentrada a la división de clase. Cinco candidatos discutieron, de una u otra manera, sobre quién debía administrar el aparato. Solo Lehman cuestionó su derecho a gobernar. Fain defendió la “huelga de plantas seleccionadas” como un éxito y se jactó de su colaboración con la administración Trump en materia comercial. Todos los candidatos, excepto Lehman, apoyaron los aranceles. Solo él se opuso a todo el marco nacionalista, explicando que los aranceles elevan los precios y dividen internacionalmente a los trabajadores, y planteó los comités de base, el internacionalismo y el socialismo como alternativa.
El debate también reveló la actitud del aparato hacia un auténtico desafío de las bases. Raymond Jensen, hasta hace poco director adjunto de la Región 9 de la UAW y todavía miembro del personal internacional, que recibió más de 200.000 dólares el año pasado, había publicado una imagen de Will atado, amordazado y ensangrentado, con un hombre armado y enmascarado apuntándole con un rifle a la espalda. El perfil de Jensen lo identificaba como partidario de Fain.
Cuando Will confrontó a Fain durante el debate, Fain intentó primero ignorar el asunto. Luego dijo: “No apruebo ese tipo de cosas”, solo para añadir: “Si estás postulando a presidente, prepárate, hermano, porque las recibirás todos los días”. No anunció ninguna medida contra Jensen. El mensaje era que las amenazas de violencia deben ser tratadas como una consecuencia normal de desafiar al aparato.
La burocracia se siente sitiada porque enfrenta una ola creciente de rechazos de contratos, acciones laborales espontáneas y el crecimiento de una oposición organizada de las bases. La amenaza de muerte expresa la implacabilidad con la que un aparato privilegiado defenderá sus intereses cuando su poder se vea seriamente amenazado.
Al mismo tiempo, la respuesta no puede ser el retroceso ni la adaptación. La defensa de Will Lehman y de su derecho a hacer campaña debe convertirse en la base para profundizar y ampliar su apoyo entre los trabajadores automotores y en toda la clase obrera.
Camaradas, quiero concluir instándolos a aprobar esta resolución. Estamos anticipando un enorme desarrollo de todos los procesos que hemos examinado: la erupción de la lucha de clases, el crecimiento de los comités de base, la colisión política con la burocracia y la pseudoizquierda, y el esfuerzo cada vez más consciente de los trabajadores por encontrar un camino revolucionario hacia adelante.
El factor consciente será decisivo. Sería un grave error político suponer que la crisis objetiva se resolverá por sí sola, o que nuestro papel se limita a observar los acontecimientos y comentarlos después de ocurridos. Las condiciones objetivas crean la posibilidad y la necesidad de la revolución socialista. No proporcionan automáticamente el programa, la organización y la dirección necesarios para la victoria.
Nuestra tarea es intervenir: identificar y actuar sobre aquello que es objetivamente revolucionario en la situación; desarrollar los comités como órganos de lucha independiente de la clase obrera; introducir en la lucha de clases las lecciones históricas y el programa político del trotskismo; y, mediante este trabajo, construir el Partido Socialista por la Igualdad como la dirección revolucionaria de la clase obrera.
(Artículo publicado originalmente en inglés 28 de agosto de 2026)
